El sobreconsumo es actualmente una de las mayores amenazas para el ambiente. Es por esto que quienes trabajamos por el Planeta tratamos de promover un estilo de consumo más sustentable. Ahora bien, ¿Sabes tú los enormes beneficios que genera?
Cuando eliges consumir sustentablemente comienzas a analizar críticamente las publicidades y revisas tus necesidades reales para comprar sólo aquellas cosas que necesitas. De más está decir que esta es la mejor acción que cada uno de nosotros puede adoptar en favor del medio ambiente, ya que ahorramos recursos naturales, agua y energía, a la vez que evitamos la generación de gran cantidad de contaminantes en la fabricación y residuos al final del ciclo de vida.
Inclinate hacia el reciclado de materiales tales como papel, cartón, vidrio, metales, etc. o bien a la reutilización de objetos (bolsas plásticas, recipientes, ropa, etc.). De esta forma también ayudas al Planeta al consumir menos recursos.
Si consumimos menos agua se afectará menos a los ecosistemas, se preservarán los espacios de las especies y se mantendrá la resiliencia ecosistémica. Si consumes menos energía se emitirán menores cantidades de gases de efecto invernadero y por lo tanto disminuirá el cambio climático. Se emitirán también menos contaminantes que producen la lluvia ácida. Menos cambio climático y lluvia ácida ayudarán a preservar los ecosistemas. Como consecuencia de todo lo anterior habrá menor acumulación de tóxicos en el ambiente. Todos estos factores contribuirán a preservar la salud de las personas y el ambiente.
Veámoslo con un ejemplo. Si tu ya tienes un bolso o mochila y eliges no comprar uno nuevo, pese a que tal vez muchos de tus amigos lo hagan, estarás: evitando que se expanda la frontera agrícola para cultivar algodón; salvando probablemente sectores muy valiosos de selva; disminuyendo el consumo de agua y energía en su fabricación; reduciendo el consumo de hidrocarburos utilizados para los componentes plásticos (tiras, etiquetas, etc.); reduciendo los impactos de la minería vinculada a la extracción de las materias primas metálicas (cierres o cremalleras); evitando la contaminación en todos los procesos productivos desde la extracción de petróleo, la producción eléctrica, la fabricación y tintura de las telas y otros materiales, etc.; disminuyendo el cambio climático y la lluvia ácida; etc.
En consecuencia, la forma en que consumimos determinará nuestras chances de alcanzar el desarrollo sustentable. Es una decisión de todos y cada uno de nosotros.















