Por fin llego a México el auto híbrido más vendido en el mundo, el Toyota Prius. Después de una larga espera, el 21 de julio la marca japonesa lanzo el modelo Toyota Prius Premium, un vehículo que cuenta con un motor de gasolina y otro eléctrico impulsado a través de baterías que son capaces de recargarse con frenado, descensos en pendientes y rodamiento trabajando en conjunto.
Esto gracias a un sistema conocido como “engranes planetarios” que de forma inteligente selecciona si la energía debe transferirse a través del motor de gasolina o del eléctrico.
El motor eléctrico del Prius es capaz de desarrollar velocidades de hasta 30 kilómetros por hora durante 8 km totalmente autónomo, algo que seguramente se agradecerá en el tráfico ya que al mantener el motor de combustión apagado, las luces, el sistema de audio y aire acondicionado funcionan con las baterías, por lo que el ahorro de combustible es realmente bueno.
Mientras que el motor de combustión por si solo es 100% más eficiente que un motor convencional ya que en este no recae la tarea del arranque.
Dentro del equipamiento para la versión que llega a México destaca el sistema JBL con 8 bocinas, conexión bluetooth con controles en el volante para teléfono celular, cámara de reversa, cristales eléctricos y de un solo toque, control de crucero, faros iluminados por LEDs, 7 bolsas de aire, acceso y arranque sin llave, control electrónico de estabilidad, frenos ABS, repartición electrónica de la fuerza de frenado con asistencia en emergencia, entre otros.
Parece una buena opción, ¿no?. Esto siempre y cuando se pueda pagar, ya que el Prius tienen un precio superior a los 428 mil pesos, lo que me viene a la mente ¿Donde están los tan hablados beneficios fiscales? Entiendo que no pagará tenencia, pero ya ningún auto de su segmento paga este dichoso impuesto.
Tecnológicamente los autos híbridos son una gran opción para minimizar las emisiones de CO2 producidas por los motores de combustión, pero mientras tengan estos altos costos sin beneficios fiscales REALES, seguirán siendo un lujo y no una necesidad.
















