El famoso arquitecto Norman Foster tiene en mente un proyecto de ciudad espectacular. No sólo por su diseño, algo con lo que nos tiene acostumbrados, también por su misión: crear una ciudad ecológica situada en pleno desierto de los Emiratos Árabes Unidos.
Ésta ciudad produciría 0 emisiones de carbono y tampoco generaría residuos, pues contaría con un novedoso sistema de reciclado de basura. La ciudad se espera que tenga 6,5 kilómetros de territorio y se comenta que podría estar acabada en el año 2016.
Contaría con tres suelos distintos: uno para vehículos (todos ellos eléctricos y automáticos), otro para bicicletas y peatones, y un tercero para un monorraíl. La energía provendría en su totalidad de una enorme central de energía fotovoltaica situada en las afueras de la ciudad. Ésta sería capaz de abastecer a todos los habitantes sin ningún tipo de problema.

Masdar estaría completamente amurallada y conseguiría ahorrar un 75% de energía comparado con lo que consume hoy en día una ciudad del mismo tamaño.

Menciónale a cualquier persona la incineración de basuras y la imagen que se les vendrá a la cabeza será la de una práctica sucia y olorosa que dista muchísimo de ser ‘ecológica’. Sin embargo, esto no es el caso de una tecnología llamada Gasificación por Plasma, la cual no solo es muy respetuosa con el medio ambiente, sino que además obtiene la energía necesaria para todo el proceso de la propia basura. Produce energía limpia y subproductos útiles en lo comercial.
A pesar de que la tecnología del procesamiento de materiales con plasma lleva en activo desde algún tiempo, Joseph Longo, jefe ejecutivo y fundador de la Corporación Medioambiental Startech, ha desarrollado un dispositivo que puede manejar muy bien cualquier tipo de desechos que pongas en su interior, y convertirla en fuente limpia de energía.
En el interior de un vaso de acero inoxidable sellado y repleeto de aire común, se hace pasar un alto voltaje entre dos electrodos que arranca electrones del aire, convirtiendo al gas en plasma. La energía del arco de plasma es tan potente que rompe la materia en sus partes componentes desmontando los electrones de valencia de los átomos, y rompiendo sus ataduras moleculares.
Este proceso crea dos subproductos, uno es un gas sintético compuesto principalmente por hidrógeno y monóxido de carbono, que puede convertirse en un combustible limpio. El segundo subproducto es una forma de cristal vitrificado que puede emplearse como relleno inerte para la construcción de carreteras, ladrillos u otros usos. Dependiendo de la naturaleza del material suministrado a unidad de conversión de la máquina, el cristal puede ser utulizado para crear baldosas o encimeras. Algunos científicos, advierten no obstante, que este cristal podría probablemente contener metales pesados tóxicos.
El proceso produce suficiente gas sintético como para aportar la energía que la unidad consume, además de un excedente que podría venderse directamente o emplearse para generar un extra de electricidad, lo cual aporta una fuente de ingresos adicional a la instalación.
Esta es una opción muy atractiva para muchas ciudades que están pagando grandes tasas en concepto de transporte y almacenamiento de basuras; cada unidad StarTech procesa 2.000 toneladas de basura por día.

Tres turbinas eólicas han sido instaladas con éxito en el World Trade Center de Bahrein, en un rascacielos de dos torres gemelas. Es la primera vez que un sistema de energía eólica de este tipo es integrado en un edificio comercial, más aún cuando el diámetro de las turbinas es de 29 metros. Realmente impresionante.
El rascacielos de Bahrain consiste de dos torres, como pueden ver en las imágenes, que están unidas por tres puentes, y la idea que tuvieron los ingenieros fue la de colocar una turbina eólica en cada uno de esos puentes.
Cuando estén funcionando generarán de 1100 a 1300 megavatios por año, que aportará del 11 al 13% de la electricidad que consume el edificio.

Es un avance en la arquitectura ya que explora un territorio nuevo, no aplicado todavía más que en los diseños, este será el primer caso práctico que utilice turbinas eólicas de gran escala. Son especialmente diseñadas para no vibrar ni hacer ruido, tienen 29 metros de diámetro. Al estar entre las dos torres, los vientos de la zona se ven potenciados hacia las turbinas eólicas.
Será una experiencia excitante que el mundo de las energías renovables y el de la arquitectura están esperando para ver cómo funciona